Aquel que ronda en el olvido pero decide no marcharse del todo entona desde la penumbra lamentos de una herida aún por cerrar.
Verde que palidece. Una luz tenue y ese árbol que se alza majestuoso aún en su repentina calvicie. Verde. Verde y marrón en el suelo, como siempre. Amarilla es la alfombra y rojo salpicando por aquí y un poco por allá. Es otoño y el parque está vacío. De vez en cuando pasa alguien, pero huye rápido haca su destino, como si temiera que el camino lo atrapase en su hermoso paisaje y no lo dejara ir jamás. "Lo siento", dijo aquel día el que traicionó. "Nunca más", decidió aquel niño al que le quitaban la consola. Y hoy pasan delante de mí con sus historias a rastras y su futuro por delante y me miran de reojo, a mí, una chica sentada en un banco cualquiera un viernes por la mañana. Los cascos puestos y a escribir en un cuaderno sobre nada porque, sinceramente, prefiero escribir por escribir a no hacerlo. La voz de Ed Sheeran me mece a su propio y particular ritmo y encaja con la suavidad del entorno. Estoy sola mirando nada y contemplando todo y se siente demasiado bien. Chico que pasa corriendo, dime por qué lo haces. Dime, ¿eres feliz en tu vida o sientes que necesitas algo más? Se aleja perdido en su música igual que cualquiera que desee distanciarse un rato de la vida. Hay una hoja ahí que me encantaría fotografiar. Destaca de entre sus hermanas, que se mecen un poco más rotas y bastante más desmadejadas.
This night is sparkling, dice la canción. "I was enchanted to meet you". Pienso en él sin poder evitarlo. El libro de poesías de Luis García Montero me mira. "I love you to the moon and back". Habla ahora de una madre que perdió a su hijo. Me estremece siempre que lo escucho.
Ven conmigo, querido, volemos lejos de aquí.
Las nubes tapan el sol y hace frío pero se está bien. No pasa nadie y la música suena suave y melódica. Hay una armonía que hacía mucho que no sentía. Y doy las gracias a la locura del momento y a ese "me pongo los cascos y me voy por ahí" de hace un rato.
Un hombre mayor pasa con su esposa. Y "come on baby with me, we're gonna fly away from here." Van dados de la mano y me miran. La mujer sonríe tanto que se le forman más arrugas alrededor de los ojos y es bella. Es hermosa. Son los primeros que sonríen al verme. Ay, pareja que os vais ya, decidme cuando os conocisteis. ¿Cuál es vuestra historia? Quizá mañana venga vuestro hijo con el nieto y la señora vuelva a sonreír así. Tan sincera, tan plena.
Una hoja se cae y suena ahora Autumn Leaves. Sonrío, porque las coincidencias no existen y quizás ha sido el destino el que ha buscado mi sonrisa. Se llenan los folios de palabras sin sentido en este cuaderno recién estrenado. Me siento bien. Pienso en él de nuevo, pero no importa, porque esta tarde leeré Orgullo y Prejuicio y, quién sabe, quizá salga por ahí. "I remember...". Los recuerdos son bonitos todos ahora mismo. Es agradable. Mis manos congeladas no dejan de escribir y qué más da la hora si podría estar aquí hasta que anochezca y no me resentiría. Nunca me había pasado. Me mira un hombre perplejo y no puedo evitar sonreír un poco. Apenas un poco.
Hace frío y un poco de viento. Casi es hora de volver a casa. Me gusta esto. Sola, tranquila, escribiendo por escribir y sin nada que contar. Se me ocurre un beso bajo la lluvia y un abrazo después de mucho tiempo. Pienso en un bosque, en fotos, en verde, en olor a tierra mojada y pino y encina. Me siento un poco más yo misma ahora. En medio de un parque vacío haciendo nada. Quizá debería venir más a menudo, ¿no? Me va a costar mucho volver a la realidad ahora. Y Dear God rasgando la mañana, a ver si el camino se hace algo más transitable.
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